Durante la primera quincena de septiembre, el gobierno de Claudia Sheinbaum anunció que quiere casi duplicar el impuesto que ya se cobra a los ciudadanos que tienen dinero ahorrado en alguna institución financiera. Actualmente, los ahorradores (y quienes invierten en Cetes) pagan un impuesto de 0.50%, lo que ahora quiere el gobierno federal es casi duplicar esa cantidad y cobrarle a partir del primer minuto del próximo año el 0.90% a los ahorradores sobre sus intereses ganados.
Cobrar más impuestos al ahorro es un error
Comencemos por el principio: ¿qué es y para qué sirve el ahorro? el ahorro es el hábito de no gastarnos todo nuestro dinero. Ahorrar es reservar una cantidad fija de dinero (al menos 10%) de una o más fuentes de ingresos que tengamos. Siempre tenemos que hacer un ahorro (verlo como si fuera un “gasto” fijo y apartarlo) porque ello nos sirve para enfrentar el futuro, ya sea para cumplir metas personales como adquirir bienes, salir de vacaciones, enfrentar gastos imprevistos, emprender un negocio o invertirlo para obtener intereses y así (con más dinero acumulado en el tiempo), hacer crecer el patrimonio.
¿Por qué es importante ahorrar?
Ahorrar es importante para:
El logro de metas: Ahorrar permite reunir el dinero necesario para comprar bienes duraderos (autos, electrodomésticos, etc.) o construir patrimonio (casa) o pagar estudios.
Seguridad financiera: Contar con un ahorro ayuda para poder afrontar situaciones inesperadas, como una enfermedad, la reparación de un desperfecto en el hogar o enfrentar la pérdida del empleo.
Liberad financiera: El ahorro puede utilizarse para invertir en un negocio, comprar un local comercial para rentarlo o hacer inversiones. Ello reduce la dependencia económica por tener una sola fuente de ingreso y mejora la calidad de vida con el tiempo.
¿El impuesto al ahorro será temporal como dice el gobierno?
La iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación 2026 dice que este nuevo impuesto al ahorro supuestamente es temporal, sin embargo, la experiencia en México nos ha demostrado que cuando el gobierno dice que un impuesto temporal, la realidad es que ello resulta no ser cierto y los impuestos supuestamente temporales llegan para quedarse. Aquí tenemos algunos ejemplos:
- Impuesto Sobre la Renta (ISR): originalmente era para recaudar fondos en momentos de emergencia, sin embargo, se mantiene hasta el día de hoy y es una de las dos principales fuentes de dinero del gobierno.
- Impuesto al Valor Agregado (IVA): se implementó originalmente para estabilizar la economía, luego cuando el gobierno aumentó la tasa de este impuesto dijo que lo haría sólo por un año, pero eso no sucedió y actualmente junto al ISR es una de las principales fuentes de recursos para el gobierno.
- La tenencia vehicular: se implementó para supuestamente financiar los Juegos Olímpicos de 1968, pero jamás se eliminó por completo a nivel nacional y sólo se suprimió en la Ciudad de México en 2012 y en algunos estados.
- Impuesto sobre servicios de hospedaje (ISH): se le cobra al sector hotelero y supuestamente fue temporal en los años 80.
- Impuestos sobre bebidas alcohólicas y tabaco: Se aplicaron como impuestos temporales para controlar el consumo de estos productos, sin embargo, continúan vigentes.
El Banco Mundial, considera que el ahorro es una actividad “vital” para la seguridad financiera, tanto para las personas como para los países, de modo que las naciones deberían fomentar el ahorro (y no hacer lo contrario) porque con ese dinero la gente en lo individual puede aminorar riesgos, enfrentar emergencias, invertir en educación, salud y vivienda, así como alcanzar metas a largo plazo; y a nivel país el ahorro promueve la inclusión financiera, genera empleo, aumenta la productividad y financia proyectos de infraestructura (los cuales son de suma importancia para logar desarrollo económico). De hecho, para el Banco Mundial el ahorro tiene la misma importancia que el crédito, por ello es un error que los gobiernos (como el de México en este caso) pretendan cobrarle más impuestos a los ahorradores.

